jueves, 24 de octubre de 2013

¡ ME CLAVARON UN PUNAL EN LA ESPALDA ! - Por: Yasmin Teme



¿Alguna vez en tu vida te has sentido traicionado?

Alguien en el que confiabas, te da la espalda. Una persona con la que compartes tiempo, o tus ideas, te clava un puñal cuando menos lo esperabas.

Si has estado en una situación similar es porque eres HUMANO.

Realicé una breve investigación para saber cuál era la percepción general de la gente con respecto a la traición, y al perdón luego de la misma.

Y lo que pude observar es que todos se encuentran en diferentes lugares con respecto al tema, pero están de acuerdo en dos cosas:

1- En algún momento han sido traicionados.

2- Todos necesitamos perdonar.

Las diferencias vinieron cuando hablamos acerca del perdón.

La traición es clara, y nos dicen que se genera cuando hay un vínculo de confianza. Cuando no hay confianza, no pueden traicionarte.

Eso me generó una linda sensación. Parece extraño pero en mi caso personal, pude re-interpretar ciertas situaciones en mi vida que en su momento me hicieron sufrir.
Quizá por injusticias, quizá por que no me lo esperaba, o porque una acción en nuestra contra siempre es dolorosa. Pero si no hay un vínculo de confianza entonces no hay traición.

No recibirás traición de alguien que no es tu amigo, o un ser querido o amado. Porque aunque te haga daño no sería traición.

Pero, ¿Qué hacer cuándo recibimos este trato? El 100% de las personas contestó, PERDONAR.

Este perdón cuenta con algunas condiciones.

a) Por ejemplo el tiempo, alegan algunos, es indispensable para poder perdonar esa traición.

b) Es que la persona que generó este daño, pida perdón. Este punto me trajo varias sensaciones, y pensamientos. Ya que siempre pensé que el perdón se encontraba en ti y tenías la posibilidad de darlo o no darlo.

Ellos alegan que no puedes perdonar a alguien que no te ha pedido perdón. Pero tiene un pequeño truco: Lo que debes hacer es que esos sentimientos que albergas puedan ser depositados en las manos de Dios, y que el se haga cargo y “transforme el mal en bien” así como lo hizo con José “el soñador” y con todo lo que le hicieron sus hermanos. (Génesis 50:20)

c) No debes restablecer la relación con esa persona, si no quieres. Perdonar y enmendar es diferente, estás en tu derecho de no restablecer la relación con esa persona. Pero asegúrate que lo perdonaste. Y que lo volverás a perdonar en tu corazón cada vez que recuerdes el hecho.


No quiere decir que olvides lo que sucedió, pero entrégale a Dios esta situación para que él se haga cargo y que esa herida que llevas la pueda sanar por completo.

Hoy es un buen momento para perdonar.

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