miércoles, 16 de octubre de 2013

LA AVARICIA


Hace un tiempo vi una calcomanía que decía: “Bastante nunca es suficiente”.  
Eso es exactamente lo que es la avaricia.
 
La avaricia no es simplemente la apreciación del dinero. No es la apreciación de las cosas o la acumulación de las cosas. No es la extravagancia porque la extravagancia es relativa. Si tienes más de un par de zapatos y dos abrigos ya eres extravagante para la mayoría del mundo.

La avaricia es el deseo loco, descontrolado; es el consumo fuera de control. La avaricia es ser devorado por algún deseo.

Como puedes ver, la avaricia le da permiso a las posesiones para que te poseen. 
Y al hacerlo, la avaricia llega a ser el cáncer del contentamiento. Despacio consume a sus víctimas remplazando el contentamiento con el deseo insaciable de obtener dinero y posesiones materiales. En resumidas, la avaricia es el amor al dinero.

Hace algunos años, una de las encuestas más grandes jamás conducidas de toda la historia le preguntó a las personas ¿Qué estarías dispuesto a hacer por 10 millones de dólares?

El 3% dijo que estaría dispuesto a poner a sus hijos en adopción (conociendo algunos niños no me sorprendí).
El 16% dijo que abandonaría a su cónyuge.
El 25% dijo que por 10 millones de dólares abandonaría a su familia para siempre.
El 23% dijo que por 10 millones de dólares fueran prostitutas por una semana.

En otra encuesta, el monto era de 1 millón de dólares.

El 65% dijo que vivirían en una isla desértica a solas por un año.
El 30% dijo que pasarían 6 meses en la cárcel por un crimen que no cometieron.

Por $3,000 dólares – El 24% (1 de 4 personas) dijeron que revelarían el secreto más profundo, y oscuro de su mejor amigo aun cuando juraron por cielo y tierra que no le dirían a nadie.
 
Por $500 dólares – El 66% dijeron que besaría en los labios a un completo extraño.

Por $50 dólares – 3 de 4 personas dijeron que besarían a una rana. (Yo sí besaría una rana por $50 dólares, ¿Tú no?)

La avaricia es muy común y los parámetros de qué haremos y por cuánto están arraigados en nuestro amor al dinero. Como puedes ver, del amor al dinero surgen los fraudes, las mentiras, los robos, las traiciones, y los engaños.

El historiador y ensayista griego, Plutarco, dijo: “La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro no apaga jamás la avaricia”.

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