viernes, 23 de enero de 2015

EL VASO DE AGUA


Se cuenta de un príncipe hindú que fue hecho prisionero en una batalla con otro rival, quien sabiendo que con motivo de la conmemoración de la victoria sobre su enemigo tendría que ser llevado por las calles de la ciudad como prisionero hasta la residencia del vencedor, exclamó:

- ¡Qué gestos hará la gente!

Al tener la noticia de este presuntuoso temor, el príncipe victorioso le ordenó que marchara con un vaso lleno hasta el borde de agua, bajo la amenaza de que en el mismo lugar donde vertiera una sola gota, el verdugo que iba detrás tendría que cortarle la cabeza.

Cuando llegó a palacio, el príncipe vencedor preguntó a su rival:

- ¿Qué gestos hacía la gente?
- No he visto a una sola persona y no puedo decirlo – fue la respuesta del prisionero. 

Al estar tan concentrado en salvar su propia vida no pudo mirar a su alrededor, olvidó el temor que sentía a las miradas de la multitud y caminó enfocado en no dejar que cayera una gota de agua.

Todos hemos enfrentado el mismo temor, la duda, hemos vacilado al caminar pensando en el qué dirán o pensarán los demás de nosotros. Aún cuando se trata de gente que no conocemos queremos agradar a todos y en ese afán desviamos la atención de lo que es verdaderamente importante.

Mantén tu mirada fija en Jesús y camina, no te detengas ni te preocupes por los demás porque prestarle atención a sus gestos y palabras podría costarte tu vida, tu salvación.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. Hebreos 12:1,2

Cuando Jesús iba a la cruz había mucha gente alrededor que se burlaba y lo humillaba, pero Él siguió adelante porque su mirada no estaba puesta en ese momento ni en esas personas, sino en cumplir el propósito de su venida y en lo que significaba su sacrificio para ti y para mí.

No mires a la gente que te condena, que se burla de ti ni a las circunstancias adversas que te rodean, fija tu vista en Jesús y sigue caminando.

HERMOSA FOTO CON SU ABUELITA



Seguro que Giancarlo Murisciano no esperaba tener tanta repercusión cuando, de forma espontánea, compartió esta emotiva fotografía con su abuela el día 31 de Diciembre para despedir el año. Acompañada con un precioso texto que podéis leer a continuación, la publicación se tornó viral instantáneamente, llegando a millones de personas que a duras penas pudieron contener la emoción al ver este crudo pero sincero canto a la vida.
“Tal vez no ha sido el mejor 31 de diciembre de mi vida, pero esto también forma parte de ella. Una vez tú me tuviste sobre tus piernas y ahora lo hago yo, abuelita, sin vergüenza ni miedo, para recordar a todos que la vida debe ser vivida y combatida. En la vida se debe estar presente siempre y en cualquier circunstancia… este es mi deseo para el 2015: la presencia de alguien al lado que te pueda proteger y confortar, pero también estar feliz y sonriente con nosotros…”
 El cuidado de los mayores reporta muchas bendiciones.

El hecho de relacionarnos con ellos y beneficiarnos de su conocimiento y experiencia ya es de por sí un privilegio.

Quienes atienden a personas de edad avanzada experimentan la gran felicidad que proviene del dar, así como paz interior y un sentido de logro por haber cumplido con su deber bíblico (Hechos 20:35).
Además, quienes cuidan de los mayores no deben temer que se les abandone en su vejez, pues la Palabra de Dios nos asegura:

“El alma generosa será engordada ella misma; y el que liberalmente riega a otros, él mismo también será liberalmente regado” (Proverbios 11:25).

“Corona de los ancianos son los nietos, Y la gloria de los hijos son sus padres.” Proverbios 17:6


“En los ancianos está la ciencia,Y en la larga edad la inteligencia.” Job 12:12
 
Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes,” Salmos 92:14
 
No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.” Salmos 71:9

EN BUSCA DE VENGANZA



Teágenes de Tasos fue un atleta griego famoso por su extraordinaria fuerza y rapidez. 

Desde pequeño siempre destacó en toda clase de deportes obteniendo varias victorias en los Juegos Olímpicos que, en esa época, estaban en sus inicios.

Todos sus triunfos le dieron un estatus de fama en su pueblo natal y en toda la región. Donde quiera que fuera siempre encontraba gente que había escuchado de sus hazañas en cada competencia. Su fama fue tal que al morir, un escultor le hizo una estatua para conmemorar sus victorias.

Pero no todos amaban a ese atleta, entre tantos hombres había un viejo rival que le guardaba rencor porque siempre que lo enfrentaba en alguna disciplina había sido derrotado por Teágenes, lo cual provocó una sensación de frustración en su interior que no pudo controlar. 

De repente y sin darse cuenta nació una raíz de amargura, pequeña pero lo suficiente para llevar esa rivalidad a ámbitos fuera de la competencia afectando todo en su entorno y envenenando todo su carácter. 

Con el corazón amargado, éste hombre nunca pudo superar la frustración que tenía, tanto así que reemplazaba sus sentimientos de autocompasión por odio a su rival porque lo consideraba el único obstáculo en el camino a su victoria. 

Una noche, mientras caminaba, se encontró con la portentosa estatua del aclamado atleta. Al verla con el corazón lleno de deseos de venganza, comenzó a azotarla con toda su rabia durante toda la noche como si estuviera maltratando al propio atleta Teágenes. 

En un momento y con tantos golpes, la enorme pieza de mármol se encontró tan debilitada en las bases que se quebró cayendo sobre él y matándolo instantáneamente.

Esta es una de tantas historias que habla de la rivalidad entre los hombres que participaron en los inicios de los juegos olímpicos en Grecia, pero que también puede ilustrarnos la forma en la que una pequeña raíz de amargura puede afectar nuestra vida. 

En el relato, casi imperceptiblemente, una competencia es llevada desproporcionadamente fuera de la arena de juegos dañando a un hombre hasta llevarlo a la muerte. 

Con razón una gran cantidad de consejeros que tratan a personas que atraviesan este tipo de sensaciones, han comparado a la amargura con una cárcel que afecta al portador y a su entorno, más que a la causa o al causante de su mal. También es comparada como un veneno que se destila poco a poco logrando contaminar todo.

La amargura suele llevar al individuo a buscar revancha en contra de todo aquello que lo ha afectado porque en un punto se ha auto convencido que tiene derecho de un resarcimiento. 

La razón es que esa misma amargura ha logrado disfrazar el deseo de venganza con atuendos de justicia intentando validar su derecho.

Cualquier daño u ofensa recibida, puede provocar una pequeña pero sutil raíz de amargura desencadenando una serie de cambios en la personalidad, carácter, actitud, etc.

“Procuren que a nadie le falte la gracia de Dios, a fin de que ninguno sea como una planta de raíz amarga que hace daño y envenena a la gente.” Hebreos 12:15 

La realidad es que nunca nadie estará totalmente libre de herirse con algún espino mientras recorre los matorrales de la vida. Dios lo sabe y ha dispuesto un bálsamo para sanar toda herida: Perdonar.

“Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.” Efesios 4:32

Si tienes un deseo de venganza o tienes resentimiento por alguien, puedes estar seguro que hay una raíz de amargura en tu interior y que podría afectar todo en tu vida. No sucumbas ante sus intenciones de destruir tu futuro y perdona a quien te ha ofendido.

UN MILLON DE SAPOS



Muchos se angustian por problemas que, en su mayoría, nunca llegan a hacerse realidad. 

 Sufren con anticipación, pensando e imaginando cosas que pudieran suceder. La mayoría de nuestras preocupaciones se deben a la falta de confianza en Dios.

Un hacendado fue a la ciudad y le preguntó al dueño de un restaurante si podía utilizar un millón de piernas de sapos. El dueño del restaurante quedó asustado y quiso saber dónde pretendía el hacendado conseguir tantas piernas de sapos. El hacendado le respondió: Cerca de mi casa hay un pequeño lago que está invadido e infestado de esos bichos. Son millares y hacen un barullo infernal, croando toda la noche. ¡Me estoy volviendo loco!

Quedó decidido, entonces, que el hombre le traería quinientos sapos por semana, durante algún tiempo. En la primera semana, el hacendado volvió al restaurante un poco avergonzado, pues traía en sus manos dos sapos. El comerciante le preguntó: ¿Dónde está mi pedido?

El hombre respondió: Yo estaba totalmente engañado. ¡Había solo estos dos pequeños sapos en el lago! Ellos solos son los que hacían todo el barullo.

La próxima vez que alguien te critique o se ría de ti, acuérdate de que no son miles de sapos los que hacen todo el barullo, sino apenas dos sapitos. Mientras dos critican y ríen, cientos te apoyan y animan.

Acuérdate de que las angustias y los problemas parecen mayores en la oscuridad. 
 Hay una posibilidad muy grande de que, cuando llegue mañana y lo pienses mejor, el problema habrá disminuido su importancia o habrá desaparecido, quedando en su lugar un asunto de fácil solución.

Lo mejor es dejar las preocupaciones en las manos de Dios. Ten hoy un día feliz, sabiendo que Dios está en el control de tu vida.

DILE NO AL DESPILFARRO!!



El inicio del 2015 ha llegado con grandes oportunidades para hacer cambios y transiciones que traerán resultados extraordinarios.  El dinero es un tema que genera conflictos en la vida personal y familiar.  Revisando varias páginas especializadas en el asunto pude hallar unos consejos muy prácticos para lograr ventaja y ahorrar un dinerito para emergencia o vacaciones.  Dejando de lado algunos malos hábitos como fumar y tomar, y estableciendo prioridades en el presupuesto del hogar, podrás ahorrar tanto dinero como para irte de viaje con toda tu familia. El contenido está expresado en dólares pero igual te disciplinará para decirle no al despilfarro.
  • No compres café.Un vaso podría costarte hasta $4 dólares. Comprando uno de lunes a viernes gastarías hasta $1,040 dólares al año.
  • No te subscribas. Recuerda que las subscripciones “gratuitas”a revistas tienen un tiempo límite. Después de ese período, si no las cancelas, empieza a aparecer un disimulado gasto en tu cuenta que no esperabas, así lo explica en su sitio web,com, la experta en Finanzas Lynnette Khalfani-Cox.
  • No pagues de más en tu plan de teléfono móvil. Según la revista Forbes, los estadounidenses pagan hasta $336 dólares de más al año por el servicio de celular. Esto se debe a que calculan incorrectamente la cantidad de minutos, mensajes y megas que realmente se utilizan y escogen un plan más costoso. Mejor revisa cuántos minutos, mensajes y megas usas al mes para definir si estás pagando de más por tu plan de teléfono móvil.
  • No dejes conectado ningún aparato eléctrico. Según el sitio especializado en finanzasNerd Wallet, una casa promedio gasta casi $1900 dólares al año en consumo de energía y el 15% de ese costo se debe a los aparatos apagados que quedan conectados. La razón es que los aparatos electrónicos siguen consumiendo energía aunque estén apagados pero no desenchufados. Podrías ahorrarte casi $300 dólares si los desconectas.
  • No pagues más por cable.Según el sitio de consultoría financiera DRW Financial hay que entender el impacto del presupuesto de tu hogar. Por ejemplo: si contratas un paquete de cable de $100 dólares en lugar de uno de $70, estarías pagando 42% de más al mes. Esto serían $30 dólares al mes, lo que darían $360 dólares al año. Con este dinero, mejor podrías comprarte una televisión nueva.
  • No pagues con tarjeta de crédito. SegúnInvestopedia, la tarjeta débito cobra menos comisiones que la de crédito -o ninguna- por usarla. Además solo gastarás el dinero que ya tienes, evitando generar una deuda.
  • No compres aplicaciones para tu teléfono inteligente. Aunque suelen ser baratas, te podrían cobrar mes tras mes y también por actualizaciones. En las tiendas en línea de aplicaciones siempre hay una sección de ‘aplicaciones gratuitas’, por lo que es mejor descargar éstas, recomienda Money Crasher.
  • No olvides regresar las películas que rentas. Aunque esta es una opción económica de divertirte, podría salirte costosa por los cargos extras sino las regresas a tiempo.
  • No hagas siempre de anfitrión.Hacer reuniones con los amigos los fines de semana puede ser costoso, recuerda que normalmente el anfitrión paga la comida. Pero si quieres hacer esa reunión, pídele a tus amigos que aporten llevando comida, eso podría ahorrarte hasta un 75% del gasto de comida, asílo explica en su sitio web, com,la experta en Finanzas Lynnette Khalfani-Cox.
  • No comas fuera de casa. Salir todos los viernes a comer o tomar con amigos puede ser un gran gasto, según el sitio especializado en finanzas Get Rich Slowly.  Puedes hacerlo pero con menos frecuencia.
  • No tomes el taxi. Estos podrían ser costosos, sobre todo en zonas como el aeropuerto. Lo mejor es usar el metro y el autobús cuando se pueda, aconseja el  Daily Finance.
  • No uses el servicio de internet más veloz. Si haces actividades muy básicas en internet quizás no requieras mucha velocidad y podrías adquirir uno un poco más lento y menos costoso.
  • No desperdicies los cupones de descuento. Aunque te economicen unos centavos, representarían cientos o miles de dólares de ahorro al año, dice Fashion Industry Network.
  • No tomes tanto alcohol.Si compras una botella de vino de $15 dólares cada semana, terminarás gastando más de $700 dólares al año. Lo mismo pasa con productos más económicos como un paquete de cerveza de $10 dólares; gastarás casi $500 dólares al año. Mejor, modera tu consumo y ayuda a tu bolsillo.
  • No contrates niñera.En promedio, podrías gastar entre $10 y $20 dólares a la semana contratando a una niñera para cuidar a tus hijos. Mejor, únete con amigos, familiares o vecinos para turnarse y cuidarse los hijos uno del otro cada fin de semana. Podrías ahorrar de $560 a $1,120 dólares, según el sitio especializado en finanzas Intuit Quicken.
  • No vayas a gimnasios privados. Suelen ser caros y llegar a costarte $40 dólares al mes, lo que serían casi $500 al año. No vayas a gimnasios privados. Suelen ser caros y llegar a costarte $40 dólares al mes, lo que serían casi $500 al año.
  • No compres obsequios caros. En su lugar puedes hacer alguna bonita manualidad que puedes regalar, recomienda el blog de finanzas Young & Free.
  • No compres productos de marca.Las marcas genéricas casi siempre son más económicas, y puedes encontrar desde alimentos hasta medicinas.
  • No compres cigarrillos. Según el sitio de finanzas Marvinellis, el fumador promedio puede gastar hasta 70 dólares a la semana o $280 al mes, lo que es un cáncer para su bolsillo.
  • No gastes en llamadas de larga distancia. Mejor usa servicios de internet con los que puedes hacer videollamadas gratis a cualquier parte del mundo.

Haciendo pequeños sacrificios podrás tener un buen ahorro para mejorar tu vida y tener finanzas productivas.

CUANDO NOS CONVERTIMOS EN PADRES DE NUESTROS PADRES




“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”. 

Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. 

Lento, lento, impreciso. Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo.
Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar. 
Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos. 
Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos. 

Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida. Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz. 

Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. 

Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas. 

Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres. 

La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera. La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”. 
Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores. 

No podemos dejarlos ningún momento. 

La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas. 

Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. 
Seremos extraños en nuestra propia casa. 

Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. 

Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. 

¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros? 

Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra. 

Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día. 

Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos. En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. 
Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho. Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable. 
Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

- ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.