miércoles, 16 de octubre de 2013

¡¡¡¡¡ QUIERO VIVIR !!!!!



Cada mañana es un nuevo desafío. Levantarse es una decisión. Salir de la cama la acción que llevará a completar el nuevo día que nos regaló la vida. La rutina lleva a la costumbre y dar por sentado que siempre los ojos abrirán. Despertar es un acto milagroso. Algunos nunca logran hacerlo. Otros dejan de respirar.

Para muchos el cantar de un gallo, la iluminación del sol o la sombra que produce la luna es la señal de una nueva oportunidad para comenzar la nueva jornada que ha llegado. Se puede existir sin vivir. Vivir es más que existir. Parece fácil pero realmente es complejo; es complicado lograrlo si no tenemos claro o para que estamos aquí. Hay que tener una idea básica de nuestra razón de ser para encontrarle el sentido a nuestra presencia es este mundo. Vivir plenamente es más que lograr un propósito académico, laboral, político, financiero o religioso.

Hace unos días conversaba con un prestigioso doctor sobre el espinoso tema del Suicidio. 


Tuve que reflexionar ante el recuerdo de la muerte de familiares por causa del suicidio. Incluso yo tuve la osadía de pensar en el suicidio como alternativa a mis pesares y falta de respuestas a mis preguntas. En una etapa de mi vida fui una persona amargada y lastime a muchos a mi alrededor. Eran momentos donde odiaba ver la luz del nuevo día. Levantarme era traumático porque no sabía que sería de mi agenda al salir de mi habitación. Honestamente vivía como un “robot” y no veía objetivos definidos ante mí. Mi amada familia sufrió mucho mis periodos depresivos. Por mas que hacían para motivarme o inspirarme no lograban obtener reacción alguna. Fue una etapa muy oscura; muy agotadora. Pensar hoy en el dolor y el indeseable ambiente que produje en ellos, me retuerce mi interior.

Una madrugada mientras planificaba egoístamente finalizar mi angustia y aliviar mi pesar, tuve una reacción muy extraña que aún no puedo explicar. Escuchar una canción de Samuel Orlando titulada “En el desierto”, me inyectó la valentía necesaria para enfrentar mis temores, frustraciones, complejos y desilusiones. Esa noche casi mañana decidí seguir viviendo. Me refugie en la Palabra divina y recuerdo como si fuera ayer que dije: “Padre mío, ayúdame a conocer mi propósito de vida y dame el empuje para ubicarme bajo tu voluntad. He vivido según mis criterios y conceptos. Siempre he querido dirigir mis pasos a mi manera, pero tu me conoces mejor. Rómpeme literalmente y quítame todo lo necesario para ser el hombre que diseñaste. Empieza conmigo desde la nada y que pueda ir paso a paso como debió ser desde el principio”.

Gracias a la misericordia divina voy caminando. Algunos todavía desconfían; otros piensan que seré el mismo toda la vida, pero muchos como yo, hemos aceptado la segunda oportunidad de ser el hombre diseñado a su Imagen.

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