viernes, 4 de octubre de 2013

GOLPES Y PELEAS ENTRE HERMANOS



La rivalidad entre hermanos es la disputa permanente por obtener más cosas, más privilegios o más atención de los padres que su hermano (s). Puede tomar la forma de discusiones continuas, chincharse, acusarse mutuamente y, desgraciadamente, hasta pegarse. La rivalidad entre hermanos no es sino una muestra de la rivalidad y competitividad propias de las personas adultas, solo que en seres que están creciendo, no disponen todavía de estrategias más finas y elaboradas de competitividad.

Es decir, es normal que rivalicen, discutan y se peleen. Se están preparando para la vida adulta, por eso es importante también la labor educativa de los padres, que debe establecer unos límites aceptables a esas discrepancias. Cuando los padres tienen un solo hijo no son conscientes de que con el segundo no sólo les ha llegado un hijo más, sino también la interacción entre el primero y el segundo, es decir, no se duplica sino que en algunos momentos se triplican los problemas.

Los padres no deben involucrarse en las peleas de sus hijos, ya que muchas veces es eso lo que estos pretenden, a no ser que la vida de algunos esté en peligro.

¿Cuál es la mejor actitud ante las peleas entre los hermanos? Existen sugerencias para intervenir en la rivalidad de hermanos.

- Para prevenir las peleas es mejor mantener ocupados a los niños y también desviar su atención cuando sea previsible que pueda iniciarse una riña.

- Los niños deben conocer las reglas de interacción entre los hermanos, para lo que pueden escribirse en un cartel: pedir permiso para coger las cosas del otro hermano, o no insultar o pegar, etc.

- Establecer con claridad también las tareas de las que se responsabiliza cada uno, e ir rotando cada semana para que todos aporten su colaboración en la misma medida, evitará discusiones por quién hace más o menos en casa.

- No entrar en disputas cuando un niño se queja de los privilegios del hermano. Los niños pueden tener sus privilegios en función de la edad, no hay que tratarlos por igual (por ejemplo, un niño mayor puede quedarse más tiempo levantado, y un niño pequeño conseguir un premio por dejarse de hacer pis en la cama) y no hay que entrar en discusión por esas diferencias de trato.

- Enseñar a resolver los conflictos y las peleas. Puede resultar hacer un pequeño teatro (role-playing). Los padres pueden hacer de niño al que otro les quita un juguete o les molesta, y responder de manera adecuada (por ejemplo, no hacer caso, marcharse, acordar compartir el juguete, etc.). Luego cambiar los papeles, haciendo los padres de agresor y el niño debe enfrentar ese conflicto.

- Ignorar, no hacer caso a todas las riñas que sea posible. Para ello, cuando los hermanos empiecen a discutir lo mejor es dedicar nuestra atención hacia cualquier otra cosa.

- Prestarles atención y recordarles que están colaborando cuando estén tranquilos jugando.

- No intervenir, es mejor que se entiendan entre ellos. Hacerles responsables de que encuentren ellos la solución al conflicto.

- Dado que el objetivo de muchas riñas es acaparar la atención de los padres, a veces funciona el enviarles a resolver sus problemas a otra habitación distinta, así se quedan sin público.

- No intentar aclarar quién ha comenzado la pelea, ya que no va a ser posible. Es mejor tratar a los niños por igual.

- Sólo se debe intervenir si comprobamos que uno de ellos es siempre la víctima injusta.

- Si no hay más remedio que intervenir es mejor no tomar partido por ninguno de los dos bandos, ni intentar descubrir cuál ha sido el culpable. Simplemente ser firmes y poner fin a la disputa.

- Si continuara, lo mejor es mandarles a habitaciones distintas por un rato.

- Utilizar la sobre corrección: Por ejemplo si se han insultado, que se digan cosas agradables y se pidan disculpas, si han roto un juguete queriendo, que le compre con sus ahorros dos a su hermano.

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