miércoles, 9 de abril de 2014

LO QUE CUESTA ... VALE!




Has escuchado la frase “Lo que más trabajo te cuesta, es lo que más vale la pena”. 

Seguramente lo has vivido; si te costó conseguir un trabajo, vas a esforzarte por ser el mejor empleado. Si estás pagando tus estudios, estoy segura que tienes un buen rendimiento. La verdad, es que te vas a esforzar por aquello que realmente vale la pena para ti, porque tú mismo le has puesto un precio.

En una ocasión leí la siguiente publicación:


“Las mujeres son como manzanas en los árboles, las mejores están en la copa del árbol.
Algunos hombres no quieren alcanzar las mejores porque tienen miedo de caer o herirse, en cambio, toman las manzanas que han caído a tierra y que no presentan retos para ser alcanzadas.


Así que las manzanas que están en la copa del árbol, piensan para sí que algo está mal con ellas, cuando en realidad, ellas son grandiosas.
Simplemente tienen que ser pacientes y esperar a que el hombre correcto llegue, aquél que sea lo suficientemente valiente para trepar hasta la cima del árbol por ellas.” Anónimo.

 
¿No crees que si obtendríamos fácilmente determinadas cosas que son valiosas, cualquiera las tendría? 


Si requieren un esfuerzo adicional, es porque realmente valen mucho para ti, y mientras más te cuestan, más las valoras. Podemos poner el ejemplo de aquel que se esfuerza por conseguir la mejor manzana, o la pareja que significa mucho para él, o la mujer que si se considera valiosa, no será fácilmente convencida.

Las cosas fáciles pierden el sabor de la victoria, por eso es que dejamos de valorarlas. 


En la palabra de Dios dice: “Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Hebreos 10:36

Del mismo modo, las promesas de Dios valen muchísimo, por lo que no te será fácil conseguirlas. 


Antes de obtener la promesa menciona que “es necesaria la paciencia”, es decir, no será tan rápido, tendrás que aprender a esperar. 

Pero también menciona que “haciendo la voluntad de Dios obtendrás la promesa” 

Si quieres conseguirlas, es necesario que hagas la voluntad de Dios, que te esfuerces; que te pongas de rodillas y clames por ello, ores, ayunes, ¡que obedezcas su Palabra!, porque cuando las alcances, las podrás disfrutar plenamente como recompensa a todo tu sacrificio y lucha.
 

¡Lo que vale mucho para ti se reflejará en tu esfuerzo!

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